Defensa e identidad de barrio junto a la gestión Municipal en Providencia

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11 Julio, 2014 | por | Categoría destacado, publicaciones, ultimo

Defensa e identidad de barrio junto a la gestión Municipal en Providencia

Una mirada a la realidad de Barrio Italia, Barrio Las Lilas y Barrio Pedro de

Valdivia Norte

Samantha Melillán Soto / Juan Esteban Cruz Doggenweiler

04/07/2014

Antecedentes

Es sabido que en la ciudad imperan diversas lógicas de poder, llevadas a cabo por las grandes estructuras encargadas de planificar en ellas, ya sea desde el mismo Estado y sus diversos entes organizacionales, como las Municipalidades, hasta los mismos individuos que habitan la ciudad, cada uno de ellos con sus distintos imaginarios respecto a la forma de hacer ciudad. Los autores Coca, Valero, Randazzo y Pintos señalan en su texto “Nuevas posibilidades de los imaginarios sociales” el concepto de imaginario, siendo entendido como: “la instancia ideacional mediante la cual se garantizaría y salvaguardaría la identidad societal” (2011, Pág. 101). Estos conflictos de imaginarios se reproducen en todas las manifestaciones culturales al interior de una comunidad. Finalmente generan que las ciudades se estructuren de una determinada manera.

Diversos teóricos de lo urbano se han encargado de comprender de manera más exhaustiva los profundos procesos de cambio que han ocurrido en las ciudades, las formas en las que se estructuran ellas y de qué manera ello ha tenido repercusiones en la organización, y así también, en las formas de habitar y hacer ciudad. Se ha planteado que existen tres dinámicas que estructuran las ciudades y que remiten en formas determinadas de hacer ciudad, éstas son: la relegación, la urbanización y la gentrificación. Además, cada una de ellas se estructura en base a tres tipos de imaginarios en torno a la similitud, la movilidad y la seguridad.

El proceso de interés para este estudio es el de gentrificación, siendo este el regreso de las clases altas al centro de la ciudad respecto a la similitud, este proceso busca la selección, teniendo en cuenta el papel relevante que cumple el mercado en ello. Esto se entiende en el hecho de que se cree que no cualquier individuo cuenta con los recursos para vivir en ciertos lugares, lo que sería regulado por el mismo mercado. Además, los sujetos encuentran en el barrio valores externos a lo económico que son expresados en características pintorescas e históricas, justificando el hecho de la movilidad por parte del colono. La presencia de este nuevo colono trae consigo formas reestructurantes sobre cómo desarrollar la “vida de barrio”, lo que fomenta el surgimiento de distintos mercados en donde los bienes son de exclusividad más alta y por ende, su valor monetario es más elevado.

Estas nuevas formas de “vida de barrio” revalorizan el sector, generando una elevación en el costo de vida llamando la atención de proyectos inmobiliarios privados y diversos

grupos de interés comercial, entregando el imaginario de seguridad al mercado lo que produce exclusión y expulsión, ya que sólo puede vivir en el barrio quien soporte el coste económico de vivir allí.

Siendo la gentrificación un concepto competente a la realidad de la ciudad en Chile (esto luego de múltiples debates acerca de la aplicación de este concepto determinando que es competente pero con algunas salvedades), se procede a indagar la posible existencia de este fenómeno dentro de la comuna de Providencia. Para esto se pone en revista la percepción de actores pertenecientes a su I. Municipalidad, así como también a la comunidad residente en los barrios Las Lilas; Santa Isabel/Italia y Pedro de Valdivia Norte.

Esta información nos permitirá comprender en qué medida existen avances en defensa de la vida de barrio, obtener las visiones de los actores involucrados en esta gestión con el fin de interiorizar de forma correcta con el tema en cuestión. Los vecinos son los principales actores que regulan su identidad de barrio y la forma en que viven dentro de un sector. La llegada de personas externas y con más poder adquisitivo ha reforzado la idea de defender los barrios frente de diversas amenazas, al igual que ha provocado la expulsión de algunos habitantes originarios. Por consiguiente, en esta investigación se platean dos preguntas: (1) ¿De qué forma se gestiona la defensa de barrio dentro de las zonas: Barrio Las Lilas, Barrio Italia y Pedro de Valdivia Norte? y (2) ¿Es posible evidenciar procesos de gentrificación en la experiencia de los barrios sujetos a estudio?

Metodología

La mecánica de recolección de datos que se utilizó fue la metodología cualitativa, más específicamente las entrevistas semi-estructuradas. Ya que se busca indagar en la subjetividad y experiencias de los sujetos que se van a estudiar, evaluando sus percepciones sobre la defensa e identidad de sus barrios. Durante el período de la investigación se escogieron cuatro barrios de una misma comuna, que han sido controversiales a nivel de prensa: el barrio Las Lilas; barrio Vaticano Chico; barrio Santa Isabel/Italia; y barrio Pedro de Valdivia Norte, que fueron estudiados y abordados desde la temática de defensa e identidad de barrio.

El caso de barrio Las Lilas se manifiesta como una zona residencial que se ha visto amenazada por la llegada de las inmobiliarias. Con la demolición de Teatro Las Lilas y lo

que sucederá, en el presente año, con Plaza Las Lilas (específicamente en la calle Carlos Silva Vildósola) demuestra un proceso que atenta con la fisonomía del barrio, se construirá un edificio de 10 pisos que genera un quiebre con el entorno y la fachada arquitectónica del sector. El barrio Vaticano Chico, o “barrio de los obispos”, es conocido como una isla urbana que mantiene su espíritu antiguo y su calidad de vida bien protegida, la organización y la unidad de sus vecinos siempre se ha visto bien activa. Existe un aumento en la demanda por vivir en este sector debido a que se siente como un oasis dentro de Providencia, pues, conserva su tranquilidad y una reconocida vida de barrio. Por otro lado, se tiene a barrio Italia que se manifiesta como una marca comercial registrada por los nuevos habitantes del sector, consta como un albergue de artistas y comercio que conviven con anticuarios. El aumento en los valores del suelo y la excesiva instalación de comercio que afecta los costos de vida de sus vecinos genera un proceso de expulsión de las personas y de los locatarios más antiguos del Barrio Santa Isabel. Finalmente, el barrio Pedro de Valdivia Norte se ha visto afectado variadas construcciones en su alrededor: dentro de ellas se tienen el túnel San Cristóbal, Torre Santa María, Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica, Clínica Indisa y el centro comercial Costanera Center. Sus vecinos han visto afectada su calidad de vida y su seguridad por la llegada del rubro comercial, lo que ha aumentado la congestión de autos, provocando una falta de estacionamientos y atrayendo los robos al sector, lo que motiva a que el sentido residencial de Pedro de Valdivia Norte se fuera perdiendo conforme pasa el tiempo.

Se entrevistaron a nueve personas: en primer lugar, dos personas que tienen una participación activa en la junta de vecinos de estos barrios y a tres vecinos que contaron su experiencia de vida, para así poder establecer una visión colectiva respecto a los vecinos de ambos sectores, uno de barrio Vaticano Chico y otro de barrio Las Lilas, más dos vecinas de barrio Italia y un vecino de barrio Pedro de Valdivia Norte. De esta forma, se busca percibir, principalmente, cuál es la percepción que tienen estas personas respecto a los cambios que han visto en su barrio a lo largo del tiempo; cómo han sido afectados por la llegada del rubro comercial e inmobiliario; si han tenido algún grado o momento de comunicación con la municipalidad; de ser así, qué respuestas les ha dado ésta institución; de qué forma se ha articulado el dialogo entre los actores; y por último, su opinión sobre la gestión de la municipalidad.

En segundo lugar, se llevaron a cabo entrevistas a miembros de la municipalidad: uno de ellos a cargo del sector de diseño urbano, María José Castillo (Asesora Urbana); y el otro a cargo del patrimonio y la cultura de los barrios, Nicolás Cañas (Jefe Departamento de Estudio y Registro Patrimonial). De esta forma, se logra captar cuáles son las visiones que tiene la municipalidad respecto de los barrios Las Lilas y Santa Isabel/Italia; qué se ha hecho al respecto sobre defensa de estos dado el testimonio que otorga el plan comunal de la actual alcaldesa sobre el mismo tema.

En último lugar, se realizaron entrevistas a dos académicos: Mauricio Rojas (Antropólogo) y Diego Edwards (Arquitecto), para que abordarán el fenómeno conceptual del gentrificación; en qué casos se da, cómo se manifiesta y cuáles son las repercusiones que tiene este dentro de un mismo sector o barrio. Apoyando así una visión más teórica respecto a lo que se está estudiando.

Estas entrevistas se utilizaron para un análisis exhaustivo sobre la defensa de barrio e identidad de los vecinos de cada barrio estudiado: Las Lilas; Pedro de Valdivia Norte y Santa Isabel/Italia, rescatando el tiempo que han vivido en el sector y los cambios que han experimentado en el desarrollo de su vida. Lo que permitió comprender los diferentes factores que ha traído la llegada de nuevas personas y nuevos rubros a sectores, antiguamente, residenciales. Además, surgió un apartado que incluye las visiones que tiene la municipalidad sobre la temática de los barrios de Providencia. Develaran la existencia de conflictos entre los mimos vecinos y/o entre vecinos y municipalidad, otorgándole importancia a la fuerza de los vecinos para proteger su historia y calidad de vida.

Análisis

En la actualidad, la defensa patrimonial es un tema que se ha puesto en boga en múltiples comunas de Santiago, un ejemplo claro de esto es la de Providencia. Esta comuna se encuentra entre las calles Vicuña Mackenna, Diagonal Oriente, Eliecer Parada, Tobalaba y termina en el límite del Cerro San Cristóbal. A través de la nueva administración se ha puesto un mayor énfasis en la defensa e identidad de los barrios que componen la comuna, lo que ha permitido abrir a una participación ciudadana en conjunto con la municipalidad.

La actual alcaldesa de la comuna busca la integración en Providencia por medio de la defensa de barrio y el resguardo patrimonial. Siendo de esta manera uno de las principales propuestas en su campaña, lo que se puede observar a través de la creación de la Dirección de Barrio, Patrimonio y Turismo a fines del año 2012, cuyo rol principal es promover, resguardar y asegurar el patrimonio material e inmaterial, buscamos el rescate de ello por medio de la comunidad y su identidad de barrio” (Nicolás Cañas, jefe Departamento de estudio y registro patrimonial). Lo que demarca una real interés por parte de la municipalidad de tener un dialogo constante con los vecinos de los barrios, lo que ayudaría a reforzar la idea de defender el patrimonio y de esta forma reconstruir una identidad de barrio.

I.- Barrio Las Lilas y Barrio Vaticano Chico: Municipalidad e identidad de barrio

Tras una constante presión por parte de las inmobiliarias, los vecinos del barrio Las Lilas, ubicado entre las calles Carlos Antúnez, Pocuro (por el sur), Tobalaba (por el oriente) y El Bosque, pusieron en boga el enorme descontento que ha generado esta constante presión por parte de las inmobiliarias: “Con la visión que solo tenemos deseos, es bien complejo seguir dialogando con ellos, con la municipalidad atada de manos y una DOM, que aprueba todo, ahora vamos por otras vías [vía judicial]”. Aludiendo tras el intento de formar un dialogo con Luis Izquierdo, arquitecto que en conjunto con la Inmobiliaria Paz, van a construir un edificio de diez pisos al frente de la plaza Las Lilas. Este tipo de edificios atenta con el entorno armónico y tradicional del barrio, por lo que los vecinos se organizaron en pro de la defensa de éste, exigiéndole a la municipalidad que se modificara el plan regulador del 2007 a través de la reducción de pisos, además de que se pidió que la calle Carlos Silva Vildósola fuera declarada Zona de Conservación Histórica, debido a que en esa calle se encontraban los últimos cuatro edificios más antiguos del sector.

Sin embargo, tras el intento de poder conciliar una solución respecto al nuevo edificio que se construiría en barrio Las Lilas, los vecinos no pudieron frenar la construcción de éste, aunque el terreno en el cual se construirá el edificio ya está vendido y sólo se espera para que den la orden de demolición de las casas que fueron construidas en 1948, para así dar la iniciativa de la construcción del “edificio de la discordia” (como se le es llamado por los vecinos).

En el lado de la municipalidad, no hay mucho que se pueda hacer, con un plan regulador que aún está en vigencia hasta la actualidad, que permite la construcción de este tipo de edificios en el sector, sólo puede resguardar que se cumpla con la norma vigente: “cambiarlo se demora por lo menos dos años, se quiere proteger los barrios, aún con los pocos cambios que hemos logrado hacer en el plan regulador dentro de la nueva administración” (María José Castillo). Y aún, si se modificara el plan regulador, el edificio que se construirá en barrio Las Lilas fue aceptado bajo las normas de la ley realizado por Cristián Labbé, por lo cual los términos de construcción del edificio se regirá por el plan realizado en el año 2007.

Por ahora, como señala María José Castillo (Asesora urbana de la municipalidad), se busca la protección de los barrios a través de una norma que baje la altura de los pisos que se construyen alrededor de barrio Las Lilas. Además, existe una llamada “ordenanza local” que permitiría: “el reconocimiento de barrios e identidad a través del plan regulador”, lo que se torna un factor relevante para la vida vecinal de las personas que han desarrollado su historia en esos sectores. Lo importante es que se está llevando a cabo un llamado “plan de gestión integral de barrio”, el cual consiste en una respectiva toma de posiciones, pero desde los vecinos. Es decir, la municipalidad ayuda y protege a los barrios tomando en cuenta la opinión de sus mismos vecinos y las decisiones que estos toman conforme al tema de defensa barrial.

Ésta integración es reconocida por los vecinos, ya que, han sentido una participación más directa por parte de la alcaldesa dentro de su entorno de comunidad. Claudio Araya, presidente de la junta de vecinos de barrio Vaticano Chico, ubicado a pasos de la Plaza Italia entre calles Seminario y Condell, tiene una visión sobre una municipalidad más inclusiva: “[…] pues, se le consulta a la ciudadanía sobre sus necesidades. Existe una buena gestión de la alcaldesa porque tiene interés en lo que desean los habitantes de la comuna”.

Ambos vecinos establecieron que la municipalidad está haciendo bien su labor, están comprometidos con la defensa de barrio y resguardo patrimonial, pero que, sin embargo, falta una mayor implementación de su programa comunal y cumplimiento de las promesas. Existe un mayor interés, por parte de la administración de María Josefa Errázuriz, por generar una inclusión de la ciudadanía por medio de “cabildos”, lo que promueve la inclusión y la ocupación directa del problema que enfrentan las comunidades.

A la identidad de barrio

Desde la percepción de los vecinos, la identidad de barrio se ha visto renovada con la integración de nuevos sujetos que llegan a vivir a estos barrios de Providencia, se han visto como una nueva oportunidad para poder unir nuevamente al barrio. Por esto, tanto María José Barandiarán como Claudio Araya, aludieron a que estas nuevas personas que están entrando al barrio, han sido de carácter positivo para poder refortalecer la cultura a nivel de barrio y de esta forma reconstruir una identidad, que puede que en un pasado se haya desgastado, lo que promueve una mayor unidad a nivel de barrio y por lo mismo poder generar una nueva instancia para poder formar diálogos con los actores públicos. Claudio hace referencia a los jóvenes profesionales que llegan al sector como “nueva juventud”, los que han insertado en el barrio nuevos aires de integración entre la comunidad: “Nuevas personas han fortalecido la identidad de barrio”. Esto propone una “nueva esperanza” a aquellos barrios que se han visto desgastados debido a una cultura que se ha ido perdiendo a través del tiempo, los vecinos del barrio ponen de su parte para que la cultura tradicional sea rejuvenecida, esto se observa por la organización de “malones”, tal como dice Claudio: “los hipster empezaron a organizarse y ahí agarramos ‘papa’ […] La idea de estos malones es que tú te conozcas con el vecino”. Todo esto sirve para que predomine una integración en el barrio, formando una identidad más fuerte y una comunidad más unida en pro de la defensa de su entorno y el desarrollo de éste.

El jefe del Departamento de Estudio y Registro Patrimonial hace alusión al rescate de lo material y lo inmaterial de los barrios, lo que radica en el mismo rescate de la memoria de sus vecinos como un factor en pro de la defensa de estos. Nicolás Cañas hace referencia a la comunicación que tiene la municipalidad con los vecinos, lo que es predominante a la hora de promover una activa participación ciudadana: “La forma en que el departamento se comunica con los vecinos tiene que ver con que exista, en primera instancia, una organización por parte del barrio, de esta manera, la municipalidad es un guía para los vecinos”. Entonces, se toma en cuenta que para la municipalidad primero debe existir una organización que parte desde la comunidad, es decir, que formen su propia identidad de barrio, para que así presenten sus demandas a la Dirección de Barrio, Patrimonio y Turismo.

Que se ponga relevancia en la identidad de barrio de un territorio específico es denotar que aún existe la idea de comunidad, esto se manifiesta a través de nuestros entrevistados en el momento que hacen referencia a la necesidad de las personas de

organizarse para ser escuchados. La llegada de nuevos colonos ha generado un impacto positivo, los jóvenes revitalizan el sector a través de la imposición de nuevos estilos de vida urbana, existe una preocupación por formar una identidad barrial.

II.- Barrio Pedro de Valdivia Norte: ¿otro barrio residencial en amenaza?

El Barrio Pedro de Valdivia Norte, ubicado entre las calles Santa María, El Cerro, Los Conquistadores y La Herradura, es conocido principalmente por el lugar en donde está situado el llamado “Pulmón verde”, ha sido uno de los sectores más demandados de la comuna de Providencia: poca contaminación acústica, buena conexión, ausencia de edificios y un acceso casi privilegiado al Cerro San Cristóbal hacen de este barrio uno de los mejores lugares donde vivir.

Sin embargo, este barrio ha sufrido grandes cambios y presiones externas: la construcción de la carretera que pasa por el cerro mediante un túnel y la aparición del Costanera Center han perjudicado enormemente a los vecinos del sector. Sin mencionar la cantidad de residencias que se han transformado en oficinas dentro del barrio: “el análisis establece que el sector dejó de ser residencial y se transformó en una zona comercial. Según el informe, sólo desde Avenida El Cerro hacia el norte hay 53 oficinas. Junto con el espacio que ocupa Aguas Andinas totalizan 53.929 m2, el 54,7% del uso de suelo. Las viviendas capturan los restantes 44.736 m2 (45,3%)” (Portalinmobiliario.cl). Lo cual logra demostrar que gran parte del sector, hoy en día, son oficinas, llegando a un porcentaje mayor en uso de m2 que el de las zonas residenciales lo que da como resultado una mayor fluctuación de vehículos: “Esto se condice con lo que sucede en las calles: antes de la apertura del túnel y del mall circulaban 8.000 vehículos al día por Avenida El Cerro. Hoy transitan 30.000 por jornada en la misma arteria.” (Portalinmobiliario.cl), lo que constituye un gran problema para la calidad de vida de los habitantes del barrio.

Para Mauricio Camiroaga, diseñador, quien vivió 3 años en al barrio Pedro de Valdivia Norte, señala que además existen oficinas clandestinas: “Flujos repentinos de autos y personas, oficinas que se hacen pasar por casas, y que además atrae gente a robar al quedar la residencia sola por las noches”. Si bien, se tiene la existencia, en menor grado, de estas oficinas clandestinas de manera ocasional, por otro lado existe un aumento en ciertas calles como Los Conquistadores y Santa María que se han llenado de oficinas, lo que va generando un alto flujo de autos y pocos estacionamientos. Lo anterior, ha llevado a una degradación del sector por la urbanización y llegada de muchos proyectos (oficinas y edificios), según como lo señala el señor Camiroaga.

“El barrio dejó de ser lo que era. Hay una disonancia entre el uso de suelo que establece la norma y el real uso de las propiedades, que se han transformado en oficinas y locales comerciales. Eso muestra que el barrio tiene el potencial de complementarse con equipamientos y de relacionarse con lo que pasa al frente, en Sanhattan”, indica Esteban González, director de estudios de AGS (COPROCH1). Esto compone una falta de regulación por parte de la municipalidad, es más, para los vecinos del barrio, todo el sector que constituyó el centro comercial Costanera Center y sus alrededores es considerado como “zona muerta”. Para M. Camiroaga es una realidad lo que sucede en este sector, aludiendo que incluso hay persona que viven cerca del edificio costanera y quieren vender sus residencias como una solución factible.

Sin embargo, pese a todo lo que está ocurriendo en el barrio, éste sigue siendo uno de los sectores más demandados de Providencia, cada vez se hace más difícil el encontrar residencia y establecer oficinas dentro del barrio, lo que genera un círculo vicioso que refortalece el problema que hoy en día está afectando a este lugar.

Hay que tomar en cuenta el plan regulador del 2007 que quiso aumentar el número de pisos construibles en el barrio a siete pisos. Sin embargo, los vecinos del lugar se opusieron a la propuesta y hasta hoy en día no se ha podido lograr que se dé un aumento al número de pisos dentro de esta zona residencial. Lo mismo sucedió con la construcción de la torre Santa María, en el cual hubo un trabajo por parte de la municipalidad en conjunto con vecinos, para poder llegar a un punto de equilibro por ambas partes y poder construir lo que es hoy en día un edificio de oficinas. Lo que demuestra el presente activismo de la junta de vecinos y su potente organización frente a posibles amenazas a su calidad de vida.

Entonces los conflictos de hoy en día ya no se generan en base al plan regulador, sino que concierne a otras aristas: “Los problemas empezaron con el túnel San Cristóbal, que dividió el barrio y después con el Costanera Center. Desde que se abrió, esto se convirtió en un estacionamiento público. Se dañaron las veredas, aumentaron los robos. Además, la Clínica Indiza ha comprado muchas de las casas y se tomó los faldeos del cerro para estacionar”, lamenta Mercedes Garrido, quien vive hace más de 20 años en el sector. Lo que el problema contempla más que nada es el uso de suelo que se tiene en el barrio, en conjunto con la fiscalización de esta (tomando en cuenta que existen oficinas que son consideradas como residencial) y la construcción de vías (como lo que sucedió con el túnel san Cristóbal).

III.- ¿Barrio Italia o Barrio Santa Isabel?: un conflicto sobre la identidad y defensa de barrio.

Barrio Italia se denomina al sector comercial que rodea Avenida Italia, la cual es parte de la comuna de Providencia, las calles que rodean este sector son Seminario, Condell y Salvador, calles que concentran la mayoría del comercio que existe en el barrio. Por otro lado, se encuentra Barrio Santa Isabel, sector residencial ubicado entre Condell, Alférez Real, Manuel Montt e Irarrázaval. Los residentes más antiguos de este sector no se sienten pertenecientes a este barrio, sino que estos se autodenominan parte del barrio “Santa Isabel”. Los residentes originarios denominan al barrio Italia como una “marca restringida”, aludiendo al sentido comercial que tiene el sector. Formando así una tensión entre el sector residencial del barrio y el sector comercial (denominados como barrio Italia). Tanto María José Castillo como Nicolás Cañas aludieron al conflicto que hay entre los residentes del barrio Santa Isabel y el sector comercial de la zona, señalando que se quiere hacer un resguardo de las zonas residenciales para que el comercio no se siga expandiendo, siendo una de las propuestas para este problema cambiar el tipo de uso de suelo que tiene el sector, tal como lo señalan los miembros de la municipalidad: “Se pretende establecer qué zonas serán comerciales (uso de suelo), limitar a ciertas zonas el comercio para que no se expanda y afecte negativamente a los residentes” (N. Cañas).

“Barrio Italia” como patente comercial

El barrio Santa Isabel es un ejemplo de transformación barrial dentro de la comuna de Providencia, las formas en las que se ha desarrollado y evolucionado han sido objeto de interés por especialistas, que buscan entender los fenómenos que están ocurriendo en esta comunidad. La aparición de un nuevo comercio, que cada vez se está masificando de manera paulatina, está preocupando a los vecinos residentes del barrio.

Este nuevo “sector comercial”, conformado principalmente por orientaciones, artísticas (tiendas de diseño, tanto de vestuario como de inmuebles, cafeterías y restobares “chic”, entre otros.), apunta a un público en específico, con un poder adquisitivo mayor al de los vecinos del sector, y que por lo tanto logra atraer a sujetos que provienen de lugares de un estrato socioeconómico más alto. Esto último ha sido uno de los principales problemas que aquejan a los vecinos de Santa Isabel, quejándose que el “barrio Italia”, antes conformado exclusivamente por casas residenciales, se ha trasformado en una patente comercial para atraer a gente proveniente de otros lugares, por ende la gente del lugar no tiene acceso para adquirir los productos que ofrece este nuevo sector.

En cierto momento, el típico almacén de barrio se ve trasformado por nuevas presiones comerciales que son obra de la nueva productividad que llega al sector. Además, va surgiendo un aumento en el precio de los arriendos y presiones para la venta de casas. Otros comerciantes han tenido que adaptarse a este cambio, como se observa en la experiencia de vida de la señora Maritza Gacitúa Lara, residente del barrio Italia hace aproximadamente 33 años, dueña de una cafetería ubicada en el mismo sector, alude a que su local ha sufrido cambios desde la llegada de este nuevo comercio. Nuevos tipos de clientes han llegado al lugar, y por lo mismo la cafetería se ha ido transformando para adecuarse a las nuevas demandas: “Observamos cambios en los clientes, observamos gerentes con secretarias y gente más de oficina. Cambia el status de las personas que consumen en nuestra cafetería”; argumentando además, que muchos locales que ofrecían colaciones para la hora de almuerzo han subido sus precios o bien han cambiado la dinámica de “colación” a un “menú a la carta” producto de esta nueva gente que viene a consumir al sector.

La patente comercial de “Barrio Italia” no es gratuita, y los locales comerciales que quieren poseer el logo de este barrio deben pagar una mensualidad, para que de esta forma sean legalmente parte de la marca y, además, logren aparecer dentro de los locales que publicita la página web oficial del sector comercial. Por esto mismo, no es de sorprender que gran parte de los negocios de Avenida Italia tengan este logo, pues así logran atraer más clientes y volverse más conocidos para no perder su inversión.

Otra gran polémica que tiene atentos a los vecinos es la llamada “Factoría Italia”. Este actor inmobiliario busca la creación de un centro comercial, ubicado en Avenida Italia 850, puede componer un aumento aún mayor en la congestión vehicular del sector, el cual se genera principalmente en Avenida Francisco Bilbao. Los planos de la nueva construcción señalan que el edifico contará con una salida y una entrada por Avenida Francisco Bilbao, con una segunda salida por la calle Luis Montaner, calle con alta congestión vehicular y muy pequeña para el uso que se le quiere dar.

Si bien, los vecinos no se oponen a la creación y remodelación del Teatro Italia para la creación del centro comercial, la experiencia que han tenido respecto al uso del Teatro Italia es lo que los mantiene inseguros al nuevo uso que se le dará al edificio. Ya con Club Miel, que en un pasado tomo este lugar para formar una discoteca, causaba problemas a los vecinos. A lo que se agrega lo sucedido con MasDeco (Revista de La Tercera), quien realizó un evento en el mismo sitio y provocó grandes problemas por la poca administración que se realizó previo al comienzo del evento, lo que dio como resultado una gran cantidad de vehículos estacionados en las calzadas de las cuadras y muebles dañados producto de las lluvias que

hubo en el día del evento. Experiencias negativas que refuerzan la inseguridad que sienten los residentes del sector frente a este nuevo proyecto, esto se debe a que los vecinos se quejan de los eventos masivos en este sector en específico, ya que, se genera una gran agrupación de gente externa que no siempre trae tranquilidad a las personas que habitan en el lugar. Por ejemplo, Diego Edwards, arquitecto y vecino cercano del sector donde se construirá “Factoría Italia”, argumenta que los vecinos se quejan generalmente por las actividades de carácter masivo y el Teatro Italia, al tener una buena localización dentro del barrio Santa Isabel, podría generar conflictos con los vecinos de los alrededores debido a que su calidad de vida se vería amenazada.

No es de sorprender que la principal preocupación de los vecinos, dentro del problema de “Factoría Italia”, sea la congestión vehicular que este provocara. En una reunión con la municipalidad, los vecinos protestaban principalmente por el impacto que tendrá en cuanto a congestión vehicular más que de la construcción del centro comercial, situación que afectaría principalmente a los residentes de la calle Luis Montaner, ya que, este comercio tendrá una salida por esta calle, que al ser angosta y de doble sentido, generara problemas para los que viven en el sector.

Todo lo anterior denota un proceso de transformación dentro del sector, por esto mismo, la junta de vecinos ha participado de forma activa y bien organizada, mostrando su preocupación por su barrio. El aumento del precio de los arriendos, que ya no sólo aqueja a los comerciantes sino también a los residentes, en conjunto con el aumento en la congestión de vehículos va a provocar una tensión entre la esfera comercial y la esfera residencial.

Tensión en lo residencial y lo comercial

Barrio Santa Isabel/Italia ha sufrido múltiples cambios a lo largo del tiempo, si bien su sector comercial y su sector residencial han encontrado formas de convivir apaciblemente, también han existido momentos de tensión entre ambos. Cabe destacar que, las personas no se niegan a tener comercio dentro de su espacio, sino que las quejan recaen en los altos precios de los productos que ofrece el reconocido “Barrio Italia”. Tanto así, que Maritza Sassarini y su madre (doña Maritza Gacitúa), vecinas y comerciantes, recalcan que los cambios que ha sufrido el sector tienen que ver con el comercio: “Vivo hace 33 años en el barrio. Los cambios que he presenciado son en los negocios, en las tiendas que se han instalado, el comercio ha sufrido un alza en sus precios”.

Lo que podría entrar a discusión es la denominada “tensión” que existe entre el lado residencial y el comercial del lugar, Barrio Italia se encuentra incrustado en lo que es Barrio Santa Isabel, por lo que existen dos tipos de vecinos: los que se identifican con un barrio y los

que no. Desde el punto de vista de M. Sassarini, los comerciantes son los “arrendatarios” de locales, es decir, son gente que se instala con un negocio por un tiempo determinado; y por otro lado, se tiene a los habitantes originales, que son personas de avanzada edad, jóvenes profesionales que llevan un largo período de tiempo en el sector.

Otro punto de tensión que se da entre los residentes y comerciantes radica en el cuidado del sector, Maritza Sassarini señala que el barrio: “Antes era cien por ciento un entorno limpio y tranquilo, los nuevos negocios no respetan la antigua norma del barrio. Cuidar el entorno es lo primordial para los vecinos. Los arrendatarios no tienen (mucho) interés en proteger el barrio”. Por ende, no se debe llamar necesariamente un conflicto a lo que sucede en el interior de la zona, lo que se debe tener en cuenta es que vecinos logren convivir con comerciantes y arrendatarios que sepan de lo importante que es el cuidado del entorno, para que siga siendo un lugar llamativo para las personas externas.

El comercio de Barrio Italia ha provocado un aumento en la congestión de automóviles debido a que la zona está siendo llamativa para diversos profesionales que buscan surgir con un negocio propio, además ha generado que “muchos comerciantes antiguos se han ido del barrio (por problemas económicos)” (Maritza Gacitúa). Por lo que se logra destacar, la vida de barrio poco a poco se ha visto interrumpida por la alta demanda comercial, y es que existe un aumento en el valor de los arriendos, que muchas veces no se encuentra al alcance de las personas que llegan a buscar una casa o un local para su negocio. El arriendo, según la entrevistada, consume el bolsillo de los que llegan a vivir a la zona, por lo que, no logra ser una buena inversión para los futuros empresarios que llegan instalarse a Avenida Italia o sus alrededores. Lo anterior genera, lo que se podría denominar, una “alta rotación comercial” de diversos rubros y tiendas, y es que “es tan caro quedarse en el sector que los empresarios no duran”, es decir, persona que no sea habitante “originaria” y tenga su casa propia no dura más de seis meses dentro de Barrio Italia: “A la persona que le va bien es al dueño y propietario de un local” (M. Sassarini).

Diego Edwards señala la llamada “tensión entre lo residencial y lo comercial”, estos dos sectores que interactúan entre sí demarcan sus diferencias a través de su gente, ya que en Barrio Santa Isabel: “Son más ciudadanos, más vecinos, más identificación con un sentido de comunidad que con un interés comercial. [En cambio], Barrio Italia apunta a otro público que no es del sector”. La vida de barrio se ha visto dañada, pues, se ha notado un recambio en las personas que circulan por la zona. Claro está que no todo es negativo, puesto que, los vecinos también han sabido organizarse y salvaguardar lo hermoso del sector: “Los residentes hacen actividades, cumpleaños en las calles, eso demuestra que es un barrio que todavía tiene vida”

(D. Edwards). Lo importante es mantener unida a la comunidad conforme existen factores que ataquen la identidad de barrio tradicional, se debe cuidar el entorno y la calidad del barrio.

Conclusiones

La formación de la Dirección de Barrio, Patrimonio y Turismo a fines del año 2012, refleja un primer paso para promover la defensa de barrio, la cual consta del principal avance en esta materia, puesto que, mediante esta dirección se pretende poder llevar a cabo los planes de defensa de la vida de barrio, canalizando las necesidades surgidas por las comunidades al interior de los sectores residenciales, logrando ser los principales gestores de todas las acciones que han surgido en defensa de la vida de barrio durante este periodo de administración municipal. Un claro ejemplo son los planes integrales ideados por esta dirección, que pretenden revitalizar la vida de barrio desde características tanto físicas como culturales.

Por otra parte, estas iniciativas no son del todo representativas dentro de los vecinos de los barrios Italia, Las Lilas, barrio Vaticano Chico y Pedro de Valdivia Norte, ya que los intereses de estos barrios no son efectivamente resueltos, según los testimonios de los vecinos entrevistados, esto sucede porque las formas de expresión de estas demandas no están mediadas según una representación institucionalizada, lo que consta como requerimiento mínimo para el accionar municipal lo que abre inmediatamente la duda ¿Qué sucede con los barrios que no logran una organización? ¿Cuál es el nivel de organización que debe componer la comunidad de un barrio?

Hay que tomar en cuenta, que tanto en el barrio Pedro de Valdivia Norte como en el Barrio Santa Isabel se han caracterizado por una muy activa junta de vecinos, tomando en cuenta la participación y preocupación que ha tenido dentro del accionar de la municipalidad permitió abrir una realización de cabildos, fortaleciendo el diálogo entre el barrio y la institución pública.

Entonces, para que una manifestación dentro de un barrio deje de ser irritación para la municipalidad, comprendiendo irritación como un sistema, los vecinos deben generar una comunicación plausible a dicho sistema, ocasionando que este pueda procesar soluciones al concebir la existencia de un problema. Siendo una herramienta que, de una u otra forma, obliga a complejizar las formas con las cuales los vecinos hacen ver sus peticiones direccionándolos a dimensiones técnicas como lo son los conductos legales.

En otras palabras, la municipalidad logra dar argumentos para poder decir que sí existe una preocupación por la vida de barrio, no obstante las fuentes por las cuales se pretenden la colaboración con los barrios requieren de supuestos técnicos y organizativos por parte de las comunidades residenciales, cuestión que perfectamente puede resultar obstaculizante tomando en cuenta que estos procesos de organización pueden durar tiempos prolongados, que pueden superar la urgencia del problema que enfrentan las personas y su entorno.

En cuanto a si ¿Es posible evidenciar procesos de gentrificación en la experiencia de los barrios sujetos a estudio? Según los criterios de Francisco Sabatini, María Sarella Robles y Héctor Vásquez, se determina que lo esencial para que un fenómeno se denomine como gentrificación a: “La invasión de una zona o área interna de la ciudad por grupos con mayor capacidad de pago por el suelo que los antiguos residentes, lo que se sigue de una tendencia a que el área sea controlada por los que llegan; y la elevación generalizada de los precios del suelo en la zona, como efecto estructural afincado en los rasgos inherentes de los mercados de suelo, específicamente en la formación por expectativas de los precios del suelo”. Se pueden identificar rasgos de procesos de gentrificación al interior del barrio Italia, esto mediante la detección de un crecimiento de las patentes comerciales entregadas por parte de la municipalidad, las que según los datos entregados por Schlack y Turnbull en “Capitalizando lugares auténticos” entre 2005 y 2009 se solicitaron 24 patentes nuevas lo que triplica lo sucedido entre 1990 y 1995 con solo ocho solicitudes, lo que argumenta las tenciones que hay entre lo residencial y lo comercial en el barrio Italia. El proceso de gentrificación se va tornando evidente, pues, se instalan oficinas y comercio que no están al alcance de los residentes de barrio Santa Isabel.

Los bienes producidos por estos locales comerciales son ajenos a la realidad económica del barrio comercializando bienes de alto costo, lo que escapa a la realidad de los residentes del lugar. Estas diferencias entre el comercio y lo residencial se remite más allá de lo económico, sino que también hay diferencias de corte ideológico de por medio, dejando entrever la presencia de un colono que invade en cierta medida el imaginario urbano del barrio. Este proceso de colonización por parte de personas que poseen un poder adquisitivo más amplio que los residentes traen consigo una revalorización del terreno, incentivando un síntoma directo de gentrificación.

A pesar de ser un proceso ya encaminado dentro de este barrio no ha significado cien por ciento la expulsión de los habitantes originarios, sino que, han logrado homogeneizar

ambas formas de hacer ciudad, incluso los testimonios de los entrevistados nos revelan que son los colonos los que han contribuido de mayor forma a la revitalización del barrio, sobre todo en casos como el de barrio Vaticano Chico y barrio Santa Isabel/Italia, lo que implica otro síntoma esencial dentro del proceso de gentrificación, al ser los colonos los protagonistas de motivar y revitalizar las formas de hacer cultural al interior del barrio.

En tanto, lo ocurrido en el barrio Las Lilas y barrio Pedro de Valdivia Norte no obedece a un fenómeno de gentrificación. En el caso del barrio Las Lilas, son sólo los intereses inmobiliarios los que irrumpen con el imaginario social sobre cómo hacer ciudad dentro de un barrio. Así mismo, en Pedro de Valdivia Norte es la presión por parte del rubro de las oficinas que buscan, de variadas formas, tener un espacio en el barrio que abarca un sector del conocido Sanhattan y otros sectores del barrio, que cuenta con una alta demanda comercial. Por esto, son considerados hechos aislados que no tienen efectos ni de expulsión de habitantes originarios ni la llegada de un proceso de colonización en el barrio. Sin embargo, existe la construcción de nuevos proyectos habitacionales en Pedro de Valdivia Norte, lo cual implicaría un crecimiento en el volumen de la población residente en el barrio y un aumento en las demandas para poder vivir en el sector, además de fomentar la necesidad de adquirir una residencia para transformarla en oficina; o bien estos mismos proyectos podrían ser exclusivamente edificios para oficinas, lo que provoca que la llegada del rubro comercial a la zona sea una realidad que va ganando cada vez más terreno, amenazando la calidad de vida de los residentes de un barrio. Lo que puede engendrar efectos de heterogeneidad cultural, lo que puede derivar en un futuro proceso gentrificador.

Bibliografía

  1.  Luhmann, N. 1996. Introducción a la teoría de sistemas. Editorial Antrophos
  2.  Sabatini, F., María Sarella Robles and Héctor Vásquez. 2009. “Gentrificación sin expulsión, o la ciudad latinoamericana en una encrucijada histórica” Revista 180 UDP Facultad de arquitectura, arte y diseño. Vol. 24: pp. 18-25. Diciembre 2009.
  3. Schlack, E. and Neil Tumbull. 2011. “Capitalizando lugares auténticos. Artistas y emprendimientos en la regeneración urbana” Ciudad y negocio. Vol. 79: pp. 28-42. Diciembre 2011.
  4. Yáñez, D. 2014. “Las presiones inmobiliarias para apoderarse de los barrios” The Clinic. Mayo 2014. (http://www.theclinic.cl/2014/05/20/las-presiones-de-las-inmobiliarias-para-apoderarse-de-los-barrios/)
  5. Villegas, D. 2013. “Levantarán nuevo edificio en altura en plaza Las Lilas” La Tercera. Septiembre 2013. (http://www.latercera.com/noticia/santiago/2013/09/1731-543861-9-levantaran-nuevo-edificio-en-altura-en-plaza-las-lilas.shtml)
  6. Coca J, Valero J, Randazzo F, Pintos J. 2011. Nuevas posibilidades de los imaginarios sociales. Colección Tremn CEASGA, Santa Uxía de Riveira. (A Coruña). España.
  7. Portal inmobiliario. 2013. “Barrio Pedro de Valdivia Norte cambia de rostro y pierde su carácter residencial”. El Mercurio. Mayo 2013. (http://www.portalinmobiliario.com/diario/noticia.asp?NoticiaID=19523)